 Ambiente
El río Paraguay corta el
país en dos regiones distintas. La oriental, donde se
concentra la mayoría de la población, es una planicie
ondulada y fértil que incluye las cordilleras de Amambay,
Mbaracayú y Caaguazú, de las cuales se desprenden la
sierra de las Quince Puntas y las cordilleras de Altos e
Ibytyruzú o Villarrica. Se cultivan aquí algodón, soya,
arroz, tabaco, caña de azúcar, yerba mate y una gran
variedad de frutas, y se cría ganado. La región occidental
es la gran
llanura del Chaco Boreal, limitada al S por el río
Pilcomayo y donde
apenas se elevan unas pocas colinas que no sobrepasan los
100 m. Paraguay no tiene costas, pero sus dos ríos
principales, el Paraguay y el Paraná, lo comunican con el
Atlántico. Gracias al aprovechamiento de sus considerables
recursos hidráulicos, el país se autoabastece de energía
eléctrica.
Además, el complejo
paraguayo-brasileño de Itaipú, en el Paraná, junto con el
de Yacyretá, en cooperación con Argentina, han permitido
ampliar las exportaciones paraguayas de energía. Sin
embargo, estas enormes obras de ingeniería hicieron
desaparecer una de las más impresionantes cataratas
suramericanas, la de Guairá o Sete Quedas. Paraguay tiene
numerosos lagos, que se distinguen por su gran belleza y
atractivo turístico. Los de Ypoá e Ypacaraí son
navegables. Una tercera parte del territorio paraguayo se
encuentra en la llamada Zona Tórrida, y las otras dos
terceras partes en la Zona Templada del Sur.
Clima: El trópico de Capricornio
atraviesa la ciudad de Concepción. El clima es tropical y
subtropical. El verano es caluroso, con una temperatura
media de 27º C; en invierno la media es de 17º C. Por la
noche el viento modera el calor. Durante el estío son
frecuentes las lluvias torrenciales.
La región oriental del país tiene un clima templado y
lluvioso. El máximo de precipitaciones se registra en
verano, aunque el invierno no llega a ser totalmente seco.
Las lluvias disminuyen de este a oeste, y en el límite son
mucho más frecuentes debido a la influencia de las sierras
brasileñas.
Los vientos que soplan del
Brasil son excesivamente calientes y cargados de humedad,
mientras que los procedentes de Argentina son frescos y
secos.
La precipitación alcanza
un nivel promedio anual de 1,500 mm; llueve
considerablemente más en la región oriental que en la
occidental. Los productores agropecuarios, desmontan
importantes extensiones de bosque con la consiguiente
destrucción de hábitats. La caza indiscriminada desmonte
han provocado que 14 especias de mamíferos, 11 de aves y 2
de reptiles estén en peligro de extinción. Los cursos de
agua reciben considerables volúmenes de efluentes
industriales y domésticos. Las aguas servidas de la capital
desaguan directamente en la bahía de Asunción sin ningún
tratamiento.
Material compilado y revisado por la educadora
argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com)
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