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Material compilado y revisado por
la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com)
LA TIJERETA
LEYENDA
GUARANÍ
| VOCABULARIO
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Tupá:
Dios bueno. |
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Ibaga:
Cielo. |
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Eíra:
Miel. |
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Yetapá:
Tijera. |
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Anga:
Alma. |
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Jhuguay:
Cola. |
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Jhuguay-Yetapá:
Tijereta |
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Sucedió hace muchísimos años.
Tupá había decidido que las almas de los que morían y
que debían llegar al cielo, lo hicieran volando con unas alitas
que Él enviaba a la tierra por medio de sus emisarios. Claro que
para los mortales esas alitas eran invisibles.
Una vez que el alma llegaba al ibaga, Tupá destinaba esa
alma a un ave que Él creaba con tal objeto, de acuerdo a las
características que hubiera tenido en vida la persona a quien
pertenecía.
En un pueblito guaraní vivía Eíra con su madre. Ésta,
que había quedado imposibilitada, dependía para todo de su hija,
que a su vez se dedicaba a atenderla y cuidarla, ganándose la
vida con su trabajo.
Eíra era costurera, y para tener a mano la yetapá que
tantas veces necesitaba, la llevaba colgada a la cintura, sobre su
blanco delantal, por medio de un cordón oscuro.
Muy trabajadora y diligente, a Eíra nunca le faltaban
vestidos para confeccionar, de manera que era muy común verla con
tela y tijera, cortando nuevos trabajos.
Se hubiera dicho que la tijera formaba parte de ella misma.
Por la mañana, al levantarse y luego de haberse vestido, lo
primero que hacía era atarla a su cintura teniéndola pronta para
usarla en cualquier momento.
Viejecita y enferma como estaba, y a pesar de los cuidados
que le prodigara, la madre de la laboriosa Eíra murió una noche
de invierno, cuando el frío era muy intenso y el viento soplaba
con fuerza.
Grande fue la pena de esta hija buena, dedicada siempre y
únicamente a su madre y a su trabajo.
Desde ese momento quedó sólo con su tarea, a la que se
entregó con más ahínco que nunca tratando de distraerse, porque
su pena era muy intensa y la desgracia sufrida la había abatido
de tal forma que perdió el deseo de vivir.
La tijera así suspendida acompañaba el ritmo de su paso y
brillaba el reflejo de la luz, cuando la costurera se movía de un
lugar a otro.
No mucho tiempo después de la muerte de su madre, la dulce
y sufrida costurera enfermó de tristeza y de dolor, tan
gravemente que no fue posible salvarla.
Eíra había sido siempre buena, excelente hija y laboriosa
y diligente en sus tareas, por lo que Tupá llevó su anga al
cielo.
Allí creó para albergarla un pájaro de plumaje negro,
con la garganta, el pecho y el vientre blancos. Omitió los
matices alegres y brillantes considerando que su vida había sido
humilde, opaca y oscura, aunque llena de bondad y sacrificio.
Cuando Tupá hubo terminado su obra, Eíra se miró y miró
a Tupá como intentando pedirle algo.
El Dios bueno, que conoció su intención, dijo para
animarla:
-¿Qué deseas, Eíra? ¿Qué quieres pedirme?
Conociendo la amplia bondad de Tupá, comenzó humilde y
avergonzada a pedir... ¡ella que jamás había pedido nada!
-Tupá... Dios bueno que complaces a los que te aman y
respetan... yo desearía...
-¿Qué es lo que quisieras, Eíra?
-Tú sabes que durante toda mi vida sólo al trabajo me
dediqué y quisiera tener un recuerdo de lo que me ayudó a
vivir...
-Dime, entonces... ¿qué es lo que deseas?
-Yo desearía tener una tijerita que me recordara la que
tanto usé en mi vida en la tierra y que contribuyó a que
sostuviera a mi madre...
Encontró Tupá muy de su agrado el pedido de la muchacha,
por la intención que lo inspiraba, y tomando las plumas laterales
de la cola las estiró hasta dar a la misma la apariencia de una
yetapá, como lo deseara la costurera, otorgándole, además, la
propiedad de abrirla y cerrarla a su voluntad, tal como hiciera
durante tanto tiempo con la de metal con que cortara las telas.
Por la semejanza, precisamente, que tiene la cola de esta
ave con la tijera, la llamamos tijereta.
 | Referencias
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La tijereta
es un pájaro notable por su larguísima cola compuesta por seis
pares de plumas, siendo las más largas las laterales, que son las
que le dan la forma característica.
El plumaje, de la cabeza y el lomo, es negro, mientras que
el de la garganta, el pecho y el vientre, es blanco plateado.
Las plumas de la cabeza, en su parte más inferior, donde
se insertan a la piel, tienen una coloración amarilla que únicamente
llega a verse cuando las eriza, lo que no sucede con frecuencia.
El nido de la tijereta es circular, hecho con hojas secas y
muchas veces con flores de cardo.
Su vuelo, realzado por la larga cola que mueve con gracia,
es sostenido, sereno y muy elegante.
Se alimenta de gusanos, granos, frutas y algunos vegetales.
Tiene muchas características parecidas a la golondrina.
Como esta ave, llega en primavera, para buscar en invierno los
climas templados.
Los guaraníes la llaman jhuguay-yetapá (jhuguay: cola;
yetapá: tijera).
Estas leyendas fueron adaptadas
de la Biblioteca "Petaquita de Leyendas", de Azucena
Carranza y Leonor M. Lorda Perellón, Ed. Peuser, Bs. As. 1952 y
de
"Antología Folklórica Argentina", del Consejo Nacional
de Educación, Kraft, 1940.
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